Enredados. MADFAC y los CSC madrileños

Fuente: Montañés Sánchez, Virginia y Martínez Oró, David Pere. Enredados. MADFAC y los CSC madrileños, Madrid: MADFAC, 2016.

La necesidad de la participación de la sociedad civil, en general, y de las personas consumidoras de drogas, en particular, en el proceso de definición y aplicación de las políticas de drogas ha sido recogida por diversos documentos de la Unión Europea.

El 15 de diciembre de 2004, el Parlamento Europeo aprobó una serie de recomendaciones hacia la futura política de drogas de la UE, conocidas como el «Informe Catania». Este informe recomienda «definir y reforzar de forma exponencial la participación e implicación de los drogodependientes y de los consumidores de sustancias ilícitas, de la sociedad civil, de las ONG, del voluntariado y de la opinión pública en la resolución de los problemas relacionados con la droga, en particular, mediante una mayor participación de las organizaciones que operan sobre el terreno en las actividades del Grupo Horizontal Droga». El informe también recomienda «crear una línea presupuestaria específica con miras a facilitar un proceso permanente de consulta de las organizaciones pertinentes de la sociedad civil y de expertos profesionales independientes sobre la incidencia de las políticas sobre la droga al nivel de los ciudadanos». (Parlamento Europeo, 2004).
Por su parte, la Estrategia europea en materia de lucha contra la droga (20132020) señala entre sus prioridades, «fomentar y alentar la participación e implicación activas y significativas de la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales, los jóvenes, los consumidores de drogas y los clientes de los servicios relacionados con la droga, en la elaboración y aplicación de políticas de lucha contra la droga a escala nacional, de la UE e internacional». (Consejo de la UE 2012).

Dicha recomendación es recogida en el Plan de Acción de la Unión Europea 2013-2020, incluyendo como objetivo «garantizar la participación de la sociedad civil en la política contra la droga», y añadiendo como indicador el «nivel de participación de la sociedad civil en el desarrollo y aplicación de la política de lucha contra la droga en los Estado Miembros y en la UE; teniendo en cuenta en particular la participación de los consumidores de droga, los clientes de los servicios relacionados con la droga y los jóvenes». (Consejo de la UE 2013: 351/11).

Estas recomendaciones no se han visto reflejadas en la Estrategia sobre Drogas 2009-2016 del Plan Nacional sobre Drogas, ni en el Plan de Acción 2013-2016. Si bien la estrategia sobre drogas incluye entre sus principios rectores «la participación social, mediante la sensibilización y concienciación de la sociedad en su conjunto» (PNSD 2009: 45), y plantea para ello cierto nivel de participación de las entidades sociales y del movimiento social en su conjunto, la única mención a las organizaciones de personas consumidoras se refiere al hablar de que «especial atención merecen las asociaciones de personas afectadas por adicciones, tanto directa como indirectamente» (PNSD 2009: 55).
Por otra parte, en las plataformas y colectivos compuestos con múltiples organizaciones y con miembros activos con diferentes bagajes y trayectorias, es habitual encontrar dificultades en el funcionamiento: reuniones inacabables, puntos controvertidos de imposible solución, dinámicas viciadas, entre otras. Estas situaciones pueden poner en peligro dificultar su actividad y ser ineficientes en el cumplimiento de los objetivos conseguidos. Y/o, también es habitual encontrar dificultades en el establecimiento de objetivos, de realizar actividades o campañas, y sobre todo, desconocimiento si se cumplen los objetivos deseados por un déficit de evaluación.
Además, en estas plataformas es habitual que se produzca el fenómeno llamado de «pensamiento grupal», este fenómenos significa que los miembros del grupo a veces no plantean sus inquietudes o plantean los aspectos que consideran desafortunados, por un miedo al rechazo o por evitar el conflicto. Como resultado el grupo funciona por una «inercia» en sus actividades que puede conllevar tomar decisiones desafortunadas, y en un medio plazo, amenazar su continuidad. La dinámica participativa a cargo de profesionales externos a la plataforma permite detectar las dificultades en su funcionamiento y mejorar sus resultados.

Este informe es el resultado de un trabajo de análisis colectivo en el que se analizó la capacidad de incidencia a la hora de participar en el debate político de las organizaciones de personas consumidoras de cannabis de la Comunidad de Madrid, así como las dificultades y posibilidades de mejora a la hora de funcionar como colectivo. Esperamos que aporte herramientas para mejorar el trabajo de las asociaciones y que sirva para avanzar hacia la madurez del colectivo.

Desde el equipo técnico que hemos elaborado este documento agradecemos la confianza depositada en nosotros por MADFAC y la sinceridad y disponibilidad de las personas asistentes al taller durante el que se desarrolló el análisis.

El informe se puede descargar aquí

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